Este proyecto nace con la idea de que el entorno es el tercer maestro. Lejos de las aulas rígidas tradicionales, aquí la arquitectura se convierte en una herramienta viva que invita a la creatividad, reduciendo el ruido visual y el estrés para que el aprendizaje fluya con naturalidad.
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Estructura que abraza lo natural: Se ha optado por una combinación de materiales muy inteligente. Mientras que los pórticos de concreto aportan la estabilidad y seguridad necesarias, el uso de guadua en la cubierta aporta una flexibilidad y calidez únicas, utilizando recursos locales renovables que enseñan sobre el respeto al entorno desde la propia edificación.
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Espacios que se adaptan al relieve: La planta no intenta dominar el terreno, sino que se acomoda a su topografía.
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Conectividad fluida: Un eje central organiza los movimientos entre los salones del primer nivel y las aulas múltiples superiores, eliminando desplazamientos complicados.
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Zonas de encuentro: La biblioteca y el patio-auditorio funcionan como extensiones del aula, donde la comunidad puede compartir conocimientos en un ambiente abierto y ventilado.
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Bienestar y atmósfera biofílica: El interiorismo huye de la frialdad institucional. El uso de madera en carpinterías y la entrada constante de luz natural crean un refugio acogedor que mejora la concentración. Además, las zonas verdes atraviesan el edificio, permitiendo que el descanso y el juego ocurran siempre en contacto directo con la naturaleza.
