Este proyecto demuestra que la robustez industrial y la calidez de un hogar pueden convivir en una misma estructura. Mediante el ensamblaje preciso de cinco contenedores, se ha creado una residencia eficiente que reduce los tiempos de construcción y el desperdicio de materiales, logrando una huella mínima en el entorno natural.
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Composición inteligente en dos niveles:
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Planta Baja Operativa: Cuatro módulos de 6 metros se agrupan para albergar las zonas de servicio y un área social de planta abierta. Al eliminar pasillos, la sensación de amplitud sorprende, rompiendo la rigidez del contenedor metálico.
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Suite Panorámica: El segundo nivel se corona con un gran contenedor de 12 metros. Es un refugio de lujo que alberga la alcoba principal, un amplio vestidor y un baño tipo spa con jacuzzi, aprovechando su longitud para ofrecer vistas ininterrumpidas del paisaje.
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Detalles que marcan la diferencia: Una escalera de caracol actúa como el eje de unión entre niveles, funcionando como una pieza escultórica que aporta dinamismo. Además, la disposición escalonada de los módulos crea terrazas transitables en las cubiertas, ampliando las zonas sociales al aire libre.
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Confort y luz natural: El diseño no descuida el bienestar. Gracias a grandes ventanales y claraboyas integradas, la casa se inunda de luz natural y disfruta de una ventilación cruzada constante. Esto regula la temperatura de forma pasiva, manteniendo el interior fresco y saludable mientras la estructura parece mimetizarse con el bosque circundante.
