Este proyecto se basa en la idea de que “menos es más”. Hemos buscado una coherencia total, donde el lenguaje sencillo de la fachada se traslada al interior sin interrupciones. Al eliminar lo innecesario, logramos que la estructura y el espacio respiren, creando una experiencia de vida tranquila, sin ruidos visuales y en equilibrio constante.
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El vidrio como protagonista: En esta casa, las ventanas no son solo aberturas; son puentes hacia el exterior. El uso de grandes ventanales permite que la luz natural inunde cada rincón, mejorando el confort térmico y reduciendo el uso de electricidad durante el día.
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Vivir dentro del bosque: La transparencia de la arquitectura permite una integración paisajística real. La montaña y los árboles se convierten en el decorado principal de la sala y las habitaciones, logrando que el entorno natural sea el cuadro vivo que define el ambiente del hogar.
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Una simbiosis perfecta: El diseño cumple su promesa de ser un sistema armónico. La vivienda no se impone al terreno, sino que actúa como un sensor del entorno, permitiendo que sus habitantes disfruten de una conexión física y visual con la naturaleza en cada actividad diaria.
