Ubicado en el privilegiado ecosistema de Mesa de Yeguas, este bar es una pieza de interiorismo que redefine el confort en el Club. El diseño busca equilibrar la exclusividad con la calidez, ofreciendo un refugio estético que no compite con el paisaje, sino que lo potencia. La arquitectura interior se enfoca en crear una atmósfera donde la elegancia y la funcionalidad convergen, convirtiéndolo en el corazón social del complejo.
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Tectónica orgánica y sostenibilidad: El bar se construye con una tríada matérica de piedra y madera, que no solo es estéticamente coherente con el entorno de Anapoima, sino que responde a una lógica de sostenibilidad. La piedra aporta inercia térmica y solidez, mientras que la madera introducen una calidez rústica que garantiza un envejecimiento armonioso en su contexto natural.
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Desempeño térmico y luz dinámica:
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Ventilación Cruzada: La disposición de los volúmenes permite un flujo constante de aire, mitigando el calor característico de la zona sin depender de sistemas mecánicos.
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Luz Natural y Acústica: El diseño maximiza la iluminación diurna y se complementa con una iluminación suave que resalta las texturas. Un diseño acústico avanzado mitiga el ruido reverberante, garantizando una atmósfera de relajación incluso en momentos de alta ocupación.
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Mirador habitable y cultura local: La arquitectura se expande hacia el exterior mediante terrazas panorámicas que eliminan las barreras visuales con el paisaje. En el interior, la barra central —ejecutada con maestría en madera pulida y piedra— es el foco del proyecto. La decoración integra murales artísticos y artesanías locales, transformando el espacio en un relato visual de la historia y el territorio de Anapoima, todo con accesibilidad universal para todos los miembros del Club.
