Ubicado con acceso desde el casco urbano, este proyecto es un oasis de relajación que demuestra cómo la arquitectura orgánica puede transformar el tejido social. El corazón del complejo es un restaurante-bar construido en guadua con capacidad para 90 personas, complementado por un sistema de piscinas duales y áreas de soporte estratégico. El proyecto destaca por su ética sostenible y su diseño inclusivo, garantizando que el lujo y el confort de la bio-arquitectura sean accesibles para todos los visitantes.
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Sincronía entre lo nuevo y lo existente:
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Reciclaje Arquitectónico: La vivienda original del lote se transformó en una cocina industrial de alto rendimiento, optimizando recursos y garantizando un flujo operativo eficiente para eventos de gran escala.
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Bio-Construcción de Contraste: La estructura de guadua y paja dialoga con muros de cemento rústico en blanco, logrando una estética mediterránea-tropical que aporta frescura y solidez técnica.
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Ingeniería del Bienestar e Inclusión:
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Accesibilidad Total: Senderos de dos metros de ancho en concreto brillado y baterías de baños diseñadas bajo estándares que generan una circulación cómoda y sin barreras.
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Seguridad Inteligente: La zona de piscinas integra un sistema de perfiles tubulares removibles, equilibrando la protección necesaria con la flexibilidad espacial del complejo.
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Impacto Social y Sostenibilidad: Este centro actúa como una plataforma de economía legal y reincorporación social, facilitando la integración de excombatientes a la vida civil mediante el empleo digno. Al utilizar materiales de baja huella ambiental y fomentar el turismo comunitario, el proyecto se consolida como un proyecto de paz en la región, elevando la calidad de vida de la comunidad local y ofreciendo un refugio de salud mental y esparcimiento de alta calidad arquitectónica.
