Este proyecto nace de un diálogo respetuoso con el relieve. En lugar de intervenir drásticamente el terreno, la casa se proyecta sobre columnas en “V”, una solución de ingeniería que permite que la estructura “vuele” sobre la inclinación natural. El resultado es una estética industrial-elegante que garantiza estabilidad y ofrece una vista ininterrumpida sobre el valle de Fusagasugá.
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Estructura híbrida para el máximo confort: Hemos dividido la casa según su función y materialidad:
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Zona Social (Acero y Vidrio): Una sala y estudio diseñados con grandes luces para una sensación de libertad absoluta. Se proyecta como una “linterna de cristal” que inunda los espacios de luz natural.
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Zona Privada (Mampostería Sólida): Las alcobas utilizan materiales con mayor masa térmica para asegurar privacidad, silencio y una temperatura agradable durante la noche.
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Vivir en el horizonte: La zona social se extiende hacia una terraza en voladizo con barandas de vidrio. Al eliminar los límites visuales, el área habitable parece fundirse con el paisaje, permitiendo que el bosque y el valle sean parte del mobiliario diario.
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Eficiencia y frescura natural: Gracias a la generosa altura de sus techos y a la ventilación por convección, el aire circula libremente, renovándose de forma constante. Es un diseño de minimalismo industrial donde la belleza reside en la honestidad de los materiales y en la creación de un santuario de paz en plena montaña.
