Ubicada en el cálido valle de Anapoima, esta casa de dos niveles es una síntesis de diseño minimalista e influencias mediterráneas. El proyecto aprovecha la inclinación natural del lote para organizarse en niveles diferenciados, permitiendo que la arquitectura se escalone suavemente sin necesidad de grandes movimientos de tierra, respetando así el perfil original del paisaje.
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El agua como eje central: La casa se estructura como una vivienda-patio moderna donde una piscina central actúa como el nodo principal. No solo organiza los recorridos, sino que regula el microclima interior, aportando una humedad necesaria que refresca cada estancia de manera natural.
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Organización en tres planos funcionales:
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Nivel Superior (Privacidad): Un mirador tranquilo que alberga tres alcobas y una zona de juegos con las mejores vistas del valle.
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Planta Principal (Encuentro): Un núcleo abierto donde la sala, el comedor y la cocina se funden en un solo espacio continuo.
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Nivel Inferior (Hospitalidad): Un bloque independiente con dos alcobas adicionales y zona de BBQ, ideal para recibir invitados con total autonomía.
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Confort térmico y materiales nobles: La arquitectura utiliza una ventilación cruzada estratégica y materiales de baja inercia térmica para mantener la frescura. El diseño se complementa con un fire pit para las noches y una curaduría botánica de palmeras tropicales, logrando un refugio que equilibra la sofisticación del lujo sereno con la calidez de un hogar conectado con la naturaleza.
