Ubicado estratégicamente en el centro de la ciudad, este hotel se eleva como un referente de confort y eficiencia. El diseño busca optimizar el uso del suelo urbano sin sacrificar la serenidad del huésped, logrando que el edificio funcione como un pulmón de frescura en medio del dinamismo de Barrancabermeja.
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Fachada inteligente y estética: La cara principal del edificio cuenta con una envolvente de madera plástica. Estos elementos verticales no solo le dan una identidad visual cálida y moderna, sino que funcionan como un filtro solar dinámico. Esto permite que la luz natural entre de forma suave, protegiendo las habitaciones del calor directo y mejorando la eficiencia climática de todo el hotel.
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Espacios que invitan a quedarse:
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El Umbral de Doble Altura: Al entrar, un vestíbulo monumental de gran escala nos recibe, disipando la sensación de densidad exterior. Este espacio híbrido integra un café y zonas de co-working, diseñadas para que el trabajo y la vida social fluyan bajo una luz natural envidiable.
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Sostenibilidad y bienestar: Desde el acceso, jerarquizado con palmeras y especies nativas, hasta el interiorismo que mezcla el lujo con elementos orgánicos, cada detalle está pensado para el viajero moderno. El hotel no solo ofrece alojamiento, sino una experiencia de urbanismo tropical que eleva la calidad del entorno y fomenta la interacción humana en un ambiente sofisticado.
