Este proyecto nace como una respuesta técnica y humana al déficit de cupos escolares en zonas críticas. Mediante un sistema de módulos prefabricados, logramos crear ambientes de aprendizaje de alta calidad sin las esperas ni las complicaciones de la construcción tradicional. Es una arquitectura que se adapta al terreno y crece según las necesidades de cada comunidad, asegurando que ningún niño se quede sin un lugar para estudiar.
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Ingeniería para el bienestar: Cada aula está construida sobre un esqueleto de acero galvanizado de alta resistencia, complementado con paneles termoacústicos. Estos materiales no solo aseguran la durabilidad y la seguridad sísmica, sino que mantienen el interior a una temperatura agradable y libre del ruido exterior, creando el ambiente de silencio y concentración que los estudiantes necesitan.
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Diseño eficiente y luminoso:
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Luz Natural y Ventilación: Gracias al uso de ventanería en PVC y aluminio de alta resistencia, las aulas aprovechan al máximo la luz del día y mantienen una circulación de aire constante, cumpliendo con los más altos estándares de salud y confort.
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Movilidad Logística: Los módulos están diseñados en dimensiones de 6 x 8 metros, lo que facilita su transporte y permite un ensamblaje acelerado en cualquier localidad, optimizando el uso del suelo urbano existente.
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De la emergencia a la permanencia: Aunque son estructuras ágiles, su fabricación con materiales de alto desempeño les permite funcionar como instalaciones definitivas. Su diseño de planta libre permite que el espacio se reconfigure fácilmente para ser un salón de clases, un laboratorio o un taller, convirtiéndose en una herramienta versátil que evoluciona junto con los retos educativos de la ciudad.
