El proyecto potencia la arquitectura urbana del centro de Bogotá mediante una identidad visual potente y acogedora. El diseño se basa en una
fachada imponente de metal oscuro que proyecta sofisticación técnica, y un interior donde la madera rústica y los elementos orgánicos invitan a la permanencia. Es un lugar diseñado para ser descubierto por partes, donde cada rincón ofrece una sensación distinta bajo una narrativa común de frescura y origen.
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Estética del reciclaje elevado: Hemos transformado elementos del mundo logístico, como palets de madera curados, en sistemas de exhibición rítmicos y honestos. En el techo, estos mismos elementos actúan como una “quinta fachada” que aporta beneficios acústicos y un dinamismo visual único, reforzando un modelo de diseño circular y funcional.
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Atmósfera escénica y artesanal:
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Luz y Textura: El espacio se ilumina con lámparas industriales de gran formato que crean islas de intimidad. Esta luz cálida resalta las vetas de la madera y el contraste entre el concreto sólido y las baldosas artesanales hechas a mano, humanizando el entorno industrial.
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Biofilia en los Detalles: Incluso las áreas de servicio se han diseñado como oasis, integrando follaje de gran formato y textiles de fique que purifican el ambiente y elevan el estándar de diseño a cada metro cuadrado.
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Funcionalidad de alto desempeño: El local integra un mercado orgánico —usando la estética de “huacales” de madera— con una zona de barra y comensales. El mobiliario híbrido, que incluye poltronas lineales y mesas rústicas, está pensado para una ergonomía superior, permitiendo que el espacio transite con éxito de un mercado diurno a un vibrante bar nocturno.
